Estado del Tiempo
ciudad de Córdoba


Viva Córdoba
Córdoba que se enamora
y que escribe en las paredes
Córdoba que se nos cae
Córdoba que se levanta
viva Córdoba
Córdoba que se la aguanta.


Jerónimo Luis de Cabrera



Provincia de Córdoba


Cancionero II
Caballero de ley (vals criollo)

Calle 9 de Julio esquina Rivera Indarte,
corazón elegante de mi docta ciudad
donde late la vida al compás de los gritos
de un lustrín y los versos del cieguito cantor. [ Ver más ]





El artista y su dama

Por Juan V. Díaz
(ex corrector de “Córdoba” y “Tiempo de Córdoba”)

 

Por decirlo en tér decirlo en términos apropiados, la redacción del diario “Tiempo de Córdoba”, semanario en sus inicios, 1977-78, era un antro cosmopolita.
Periodistas, fotógrafos, diagramadores, administrativos de distinto origen geográfico, se habían dado cita en el viejo edificio del vespertino “Córdoba”, en la avenida General Paz al 400, para dar vida a una nueva publicación que iba a revolucionar al periodismo cordobés, con un sistema de producción e impresión en el que la moderna tecnología, el offset, sería la gran protagonista.
Pero ella era sólo el soporte para la novedosa imagen gráfica y el contenido editorial del nuevo diario.
Muchos de aquellos profesionales venían de Buenos Aires. Algunos soportaron poco tiempo; otros duraron más.
Sólo uno de aquellos notables echó raíz aquí, y a más de 30 años de su llegada, hoy es un personaje tan nuestro, tan de la Docta, como el mismo Jardín Florido.
Estoy hablando de Sarlanga.

Diagramador por excelencia, artista por vocación, bondadoso por naturaleza, Roberto Ruscio ha elaborado su cordobesismo a partir de cierta paternidad en el arte gráfico que nadie se atreverá a cuestionar, porque debe reconocerse que ya les lleva enseñando creatividad a dos generaciones de diagramadores mediterráneos.

Personaje simpático y de un sentido del humor casi inocente, fue el creador de una expresión ya clásica que perdura en las Redacciones: "¡Cómo hacés!", alusión irónica y estentórea dirigida a quien, terminada su tarea, se retiraba más temprano que él.

Pero es su bohemia la que lo desborda, que trascendió a su arte y le hizo germinar aquí el arraigo, cultivado en la trastienda de trasnoches y amanecidas.
Sobre todo si había mujeres en la rueda.
Porque, como lo dice el tango, Sarlanga, con las mujeres, aún no se puede contener.

Sin embargo, él sabe, me consta, que pese a esa debilidad que lo condena, o lo distingue, su corazón todavía late por Silvia, su esposa fallecida, a la que no deja de recordar en todo momento.
Conocí a Silvia por aquellos años.
Siendo vocal de la Mutual del diario, que presidía René Simeoni y que tenía como secretario a Eduardo Muscará, mi tarea era registrar los vales de compra que se entregaban para supermercados y otros negocios, y confeccionar las planillas para los descuentos mensuales.

Sarlanga era un tipo débil, sensible a la amistad y generoso ante las urgencias ajenas. Eran muchos los compañeros que manifestaban quererlo y algunos (no todos eran socios de la Mutual) se decían sus amigos, aunque valoraran esa amistad en el "préstamo" de un vale.
De eso, más de una vez vino a hablarme Silvia; de que no le fuera permitido a su “Sarly” tanta generosidad, que terminaba a fin de mes en un sobre demasiado "flaco" y la incomodidad de sus propias angustias.
"Pobre Silvia -me decía Sarlanga-, se preocupa tanto por mí". Y no era para menos. Aquella mujer hermosa, de gesto suave y paciencia divina, sabía que su marido era demasiado amigo de sus "amigos".
Algo logramos, y ella me lo agradeció. Creo que ya estaba enferma.
Cuando ocasionalmente me encuentro con Sarlanga, soy depositario de su afecto; hablamos de cosas pasadas, recuerdos.
Y si por ahí aflora el nombre de Silvia, he visto cómo se iluminan sus ojos.

Amor eterno que le llaman.
 

Comentarios: Enviar Comentarios

jujlio scaramella dijo...

Un abrazo muy fuerte y lleno de buenos recuerdos para Eduardo William Hermes Ruccio Melgares, Sarlanga para todos. Compartimoa una redacción involvidable allá por el 64 Con Perez del Rivero, Jorge Alcorta, Alberto Faggella y Luisito Pariggi. Epocas de mucho aprendizaje a su lado. Sarlanga fue durante toda mi vida un símbolo, más allá de un ser humano inolvidable. No nos vemos desde esa época, pero me acompañó en toda mi carrera. Donde esté, le mando mi profundo respecto de siempre y mi mas sincero y prolongado abrazo.
16 julio 2013 17:17


Julio Bariles dijo...

El nombre del querido Sarlanga es Eduardo Williams Hermes Ruccio
15 marzo 2012 14:44


Carlos alberto del Campo dijo...

Buen y merecido recuerdo de Sarlanga.
Tiempo de Córdoba, bajo la batuta de Jorge Pérez Gaudio fue uno de los mejores medios del país, innovador y bien escrito, introduce las secciones separadas (cultura... excelente/ historia Fermín Chávez y Denís Conles/ deportes muy buena... polìtica de alto nivel).-
También recuerdo penosas anécdotas en lo días de la Guerra de Malvinas con un coronel a cargo (ni recuerdo su nombre). Algún día se pueden contar. Saludos.

01 julio 2010 23:26


Eduardo "Lalo" Garcia dijo...

Desgraciadamente los dos primeros queridos compañeros han fallecido y el tercero de encuentra en una residencia para mayores. Gracias
06 mayo 2010 19:02


Eduardo "Lalo" Garcia dijo...

Quiero repetir este mensaje, a los que aún sobrevivan que se comuniquen al anterior mail
06 mayo 2010 18:58

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